Si la inclusión social es sólo una prédica intelectual y política, si el estado asiste a los más pobres con lo que le sobra para justificarse políticamente y si creemos que los cien soles que se regalan en Huancavelica, Apurímac y Ayacucho son suficientes; no estamos avanzando. Si las decisiones políticas de inclusión no se ejecutan, no tanto por la lentitud de la burocracia sino por la corrupción casi natural del sistema, y si la distribución de alimentos sigue siendo clientelismo oportunista de los gobernantes; no avanzamos por ausencia de un plan serio de desarrollo económico y social de gran alcance para los más pobres.
Si la inclusión es un tema de conferencias, ocasión para lucir de moda y servirse finos y delicados aperitivos, y no existe un ápice de solidaridad con quienes sufren maltrato, pobreza y falta de oportunidades; no avanzamos pues no hay un ejemplo digno de imitar. Si la ministra de la mujer es la imagen de la pachanga, agresividad y soberbia; hemos elegido mal. Si el congresista Carlos Bruce dice que los plenos descentralizados son una estupidez, además de inconstitucionales según Javier Valle Riestra, habría que pensar con seriedad si en verdad esas sesiones permiten un acercamiento genuino entre las autoridades y el pueblo.
Si se excluye el que tiene el poder, en su caparazón de guardaespaldas y asesores, quienes hacen imposible tratar con el nuevo dios del Olimpo; nunca nos conoceremos bien. Si persistimos en aquella otra estupidez de “como te vistes te trato”, sin resultados concretos, palpables, verídicos y contables, que se puedan ver a la luz del día; seguimos frustrando a los ingenuos y postergando el gran cambio ofrecido.
Si después de haber sido violentados por el terrorismo, víctimas constantes de la delincuencia, maltratados por el desorden social y milagrosamente bendecidos por las cifras económicas que muestran las estadísticas de hoy, y no nos detenemos para reflexionar y decidir qué hacer mejor en adelante; no aprovechamos las oportunidades que se nos presentan.
Si creemos que la inclusión es cuestión de leyes y reglamentos, conferencias y palabras bien intencionadas, y no una dinámica que surja libremente de las entrañas de los ciudadanos; nos estamos engañando. No avanzamos.
Congresista: Jesús Hurtado
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Carlos Manuel Calizaya Quispe
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Leonidas
